Soy Adolfo Mejía, diseñador visual por llamado y vocación.
Oaxaqueño de corazón, mixteco de raíces, descubrí que el arte que Dios puso en mis manos no era solo una habilidad, sino una forma de fe: la convicción de que la belleza puede sanar, comunicar y revelar lo divino en lo cotidiano.
Oaxaqueño de corazón, mixteco de raíces, descubrí que el arte que Dios puso en mis manos no era solo una habilidad, sino una forma de fe: la convicción de que la belleza puede sanar, comunicar y revelar lo divino en lo cotidiano.
Vincent Van Gogh escribió: “Pintar es una fe.”
Esa frase se volvió mi punto de partida. Porque, como él, creo en el arte incluso cuando no se comprende del todo.
Diseñar también es una fe —creer que cada trazo y cada color pueden convertirse en una oración visual, en una historia que despierta esperanza.
Esa frase se volvió mi punto de partida. Porque, como él, creo en el arte incluso cuando no se comprende del todo.
Diseñar también es una fe —creer que cada trazo y cada color pueden convertirse en una oración visual, en una historia que despierta esperanza.
Mi trabajo nace de la dignidad y los colores del arte autóctono que me formó.
Esos tonos, texturas y símbolos se transforman en la gráfica que diseño y en las historias que cuento. Combino diseño, fotografía y narrativa visual con un propósito: dar forma a lo que inspira, transforma y deja huella.
Esos tonos, texturas y símbolos se transforman en la gráfica que diseño y en las historias que cuento. Combino diseño, fotografía y narrativa visual con un propósito: dar forma a lo que inspira, transforma y deja huella.
Durante más de una década he recorrido diversos países y etnias, documentando el valor de las comunidades indígenas y el poder de ver la Biblia hablar en el idioma del corazón.
He desarrollado identidades visuales, logotipos y campañas para organizaciones y eventos misioneros internacionales, donde cada trazo busca reflejar propósito, unidad y esperanza.
He desarrollado identidades visuales, logotipos y campañas para organizaciones y eventos misioneros internacionales, donde cada trazo busca reflejar propósito, unidad y esperanza.
Creo que el diseño no se trata solo de crear cosas bellas, sino de contar verdades profundas y diseñar una vida que ames.
Manifiesto
Diseñar es una fe
Creo que el arte no es un accidente.
Es una respuesta. Una llamada divina.
Un soplo que despierta lo invisible y le da forma.
Es una respuesta. Una llamada divina.
Un soplo que despierta lo invisible y le da forma.
Nací entre montañas y colores mixtecos,
donde el arte no se estudia: se respira.
Ahí aprendí que cada trazo puede ser una oración,
y que cada color guarda la dignidad de un pueblo.
donde el arte no se estudia: se respira.
Ahí aprendí que cada trazo puede ser una oración,
y que cada color guarda la dignidad de un pueblo.
Diseñar, para mí, es un acto de fe.
Como Van Gogh escribió: “Pintar es una fe”,
yo también creo —aun cuando no se comprende—
que el arte puede ser evangelio,
una forma de redimir el caos y encender esperanza.
Como Van Gogh escribió: “Pintar es una fe”,
yo también creo —aun cuando no se comprende—
que el arte puede ser evangelio,
una forma de redimir el caos y encender esperanza.
No diseño para llenar espacios,
sino para revelar significado.
Cada imagen, cada símbolo, cada tipografía,
lleva una historia que merece ser contada con respeto.
sino para revelar significado.
Cada imagen, cada símbolo, cada tipografía,
lleva una historia que merece ser contada con respeto.
He caminado aldeas, selvas y ciudades;
he escuchado lenguas que el mundo olvidó
y he visto la Palabra volver a hablar en el idioma del corazón.
Ahí entendí que el diseño no solo comunica:
conecta, honra y transforma.
he escuchado lenguas que el mundo olvidó
y he visto la Palabra volver a hablar en el idioma del corazón.
Ahí entendí que el diseño no solo comunica:
conecta, honra y transforma.
Mi arte no busca ser visto,
sino que otros se vean reflejados en él.
Porque el buen diseño es evidente,
pero el gran diseño es transparente:
deja pasar la luz.
sino que otros se vean reflejados en él.
Porque el buen diseño es evidente,
pero el gran diseño es transparente:
deja pasar la luz.
Creo en un diseño con propósito,
en una creatividad que sirva,
en una belleza que sane,
en una fe que se dibuja, se imprime y se comparte.
en una creatividad que sirva,
en una belleza que sane,
en una fe que se dibuja, se imprime y se comparte.
Diseñar es creer.
Diseñar es servir.
Diseñar es amar.
Diseñar es servir.
Diseñar es amar.